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7. La vida de los exiliados en Argelia y Marruecos tras la liberación

"Esta es la Casa de los españoles del éxodo y del viento"
[Cartel a la entrada de la Asociación Cultural Armonía de Casablanca]

Autor: Juan Martínez Leal

Tras el desembarco aliado en el norte de África, en noviembre de 1942, comenzó un cambio decisivo en la vida de los exiliados españoles recluidos en los campos de concentración. Inicialmente fue una relajación de la  disciplina y un trato mucho menos hostil de los encargados y las autoridades, pero el cierre de los campos y la disolución de las GTE, fue mucho más lento, por lo menos hasta junio de 1943, con los decretos de Giraud. A partir de ese momento, los españoles tuvieron una libertad limitada como refugiados políticos (provistos de documentación a base de salvoconductos). Su principal anhelo será  entonces encontrar trabajo y residencia, produciéndose la dispersión de sus caminos y sus vidas. Eran portadores de la "carta verde" como ellos la llamaban, o "carte de séjour de résident étranger", con la obligada mención "refugié espagnol", que había que renovar cada año o cada tres años. (Ver carta de refugiado en Marruecos de Vicente Ruiz).

Con todo, comenzaba una nueva etapa. Unos centenares se enrolaron en Cuerpos Francos de África, que más tarde se fundieron con las fuerzas de la Francia Libre y continuaron combatiendo en Europa contra el nazismo, entre ellos los famosos españoles de la Nueve, integrados en la 2ª División Blindada del General Leclerc; otros, consiguieron emigrar a América Latina o a la metrópoli continental, especialmente a partir de 1944. La mayoría trató de establecerse en Orán y en Argel, en los pueblos de la zona costera, donde quedó el grueso del contingente de exiliados españoles (ver extracto de los informes de Alfonso Mallol). Según los informes de los servicios de Inteligencia (Reseignments Genereaux), antes de la independencia, hacia 1955, había 41.300 españoles registrados, de los cuales 10.000 eran exiliados políticos. La ciudad de Orán contaba con 18.000 españoles y de ellos 4 ó 5.000 eran refugiados. Después, Sidi-Beb-Abbés era la ciudad con más españoles, unos 3.500.


Ver más imágenes de la colección de postales antiguas de Argelia. Archivo de la Democracia. Fondo Lorenzo Carbonell Santacruz

 

La vida de los españoles hasta la independencia de Argelia, en 1962, es todavía uno de los periodos menos estudiados, que solo podemos abordar a través de las memorias que nos han ido dejando los propios exiliados. Cruzando los testimonios de las decenas de memorias escritas y orales, tendríamos con toda seguridad un animado y riquísimo fresco de la vida de los exiliados españoles en esa "otra orilla", tanto de los esfuerzos y padecimientos de la vida cotidiana, siempre pensando en el regreso a España, en el reencuentro con la propia tierra, como de la sociedad y la cultura argelina colonial.

En uno de esos testimonios, Margalejo dice que en 1944 se notó mucho la movilización de jóvenes franceses para alistarse en el ejército, lo que facilitó puestos de trabajo que fueron ocupados por españoles. También -añade- dejó mujeres libres: "amores fáciles y completos florecieron por todos lados". Todo se consideraba de paso, sin embargo, instalados en el provisionalismo absoluto que "nos iba a marcar para siempre". Aquellos que tenían familias, mujer e hijos, trataron de reagruparse, los solteros crearon nuevas familias, y todos se afanaron en obtener un nuevo arraigo desempañando los oficios más inverosímiles.

Grupo de españolas trabajadoras en Orán


Grupo de exiliados de Alicante en Orán


Exiliados en el homenaje a Cervantes en Argel, en la cueva donde estuvo cautivo, 18-11-1945

Antonio Blanca Pérez


José Muñoz Congost

 

Archivo de la Democracia. Fondo Lorenzo Carbonell

Exiliados por perder una guerra, como dice Muñoz Congost: "Para poder sobrellevar la derrota y el exilio  resultaba imperativo para los exiliados continuar a expresar y difundir el pensamiento que había sido el motor de su combate durante tres años y de garantizar la identidad cultural". El exilio debía ser una resistencia política y también cultural. Para ello, tenían que reconstruir sus organizaciones, siempre bajo la mirada vigilante de las autoridades, pues una cosa era tolerar el antifranquismo de los españoles exiliados y otra permitir su influencia en la vida local o sus contactos con el naciente nacionalismo argelino. Según Bachaud, Argel se convirtió en la capital efímera del antifranquismo. La actividad de sus partidos tuvo su momento álgido con el final de la guerra mundial, pero iría inevitablemente decreciendo a lo largo del tiempo, especialmente al consolidarse la Guerra Fría y el régimen de Franco.

Congreso de Juventudes Socialistas de España en África del Norte

Cada organización, de lo que fue el Frente Popular, trató de crear sus propios círculos o agrupaciones. Ese proceso se había iniciado ya en los campos de concentración, en los que se crearon grupos dedicados a promocionar actividades culturales (clases, charlas, festivales, grupos de teatro, actividades deportivas, etc). Después de la guerra, las diferentes organizaciones, especialmente socialistas, anarquistas y comunistas entraron en contacto con las organizaciones respectivas de la metrópoli. En el norte de África se publicaron ediciones de sus principales periódicos. El Socialista se publicó con periodicidad semanal entre 1945-1947. El periódico libertario Solidaridad Obrera salió entre 1944-1947, con periodicidad quincenal, así como Ruta, órgano de las Juventudes Libertarias. En Orán se publicó Inquietudes Libertarias.

El movimiento libertario actuó con rapidez, celebrando tres plenos de sus organizaciones entre 1943 y 1945, del que tenemos algunas noticias. En el segundo pleno, realizado en diciembre de 1944 acudieron delegaciones de Argelia y Marruecos, se hablaba de la reconstitución del modelo organizativo, de la reunificación de las tres familias y de la reafirmación de los principios del Congreso de Zaragoza de mayo de 1936. Entre sus conclusiones políticas, de rechazo del franquismo y del fascismo en general, estaba también el repudio de la política de Unión Nacional de los comunistas. El tercer pleno del Movimiento Libertario español tuvo lugar en diciembre de 1945, diez delegaciones que representaban a 912 afiliados (Solidaridad Obrera, nº 20). Una de sus dirigentes, Isabel del Castillo, secretaria de la Federación anarquista ibérica en el norte de África, trabajó en Combat, el periódico de Albert Camus.

Archivo de la Democracia. Fondo Álvaro Ponce de León

La Federación del PSOE en Argelia llegó a ser, junto con la de México, una de las más importantes del partido en el exilio, con 1.320 miembros, distribuidos en 25 agrupaciones. La presidía el ilicitano Manuel Rodríguez y su secretario general era el también alicantino Ildefonso Torregrosa. Se publicó El Socialista de Argel y Renovación, órgano de las Juventudes Socialistas entre 1945-1947. El 7 de marzo de 1946 tuvo lugar en la sala Jean Jaurés de Orán la inauguración del IIº Congreso Departamental de la UGT. Orán era la sede la comisión ejecutiva de la UGT. La federación del norte de África del PSOE celebró los días 11 y 12 junio de 1949 su congreso en Argel. En el distrito de Orán había 10 agrupaciones en los distintos pueblos. En esa fecha, según Renovación, el alpargatero ilicitano Francisco García Alberola era secretario general de la Agrupación de Orán. En septiembre de 1951 tuvo lugar un nuevo Congreso departamental del PSOE y la UGT en Orán, en la sala Jean Jaurés. En el Teatro Municipal de Orán se celebró un homenaje a la memoria de Largo Caballero, el 13 de abril de 1946. También se editó en Argel la revista mensual Claridad, en el año 1945, dirigida por Eustaquio Cañas, un socialista de tendencia negrinista, próxima al partido comunista. El órgano del socialismo en Oran, Orán Socialiste, tenía una sección en español. Los republicanos editaron revistas de vida más efímera, como España Republicana, Tercera República, etc.

"El Socialista", órgano de la Federación de África del norte (16-5-1945)

 

 "Solidaridad Obrera (Argel)", órgano del Movimiento Libertario español emigrado en África del Norte (15-2-1947)

"Mundo Obrero (Marruecos)", nº 47, febrero 1947

Ver números de Mundo Obrero en Biblioteca Virtual de Prensa Hispánica.

En el activismo político destacaron los comunistas, según diversos testimonios, que tuvieron varias publicaciones, entre las más importantes: España Republicana, Juventud de España y España Popular. Los comunistas estaban muy conectados con el PC francés y el PC de Argelia, pero muy aislados y con malas relaciones con el resto de las organizaciones republicanas españolas.

Cuando en 1955 es prohibido el PCA, los comunistas españoles les ayudan dentro de las dificultades. Sin embargo, su relación con el resto de las organizaciones del exilio fue muy complicada. Sus constantes llamadas a la unidad, rara vez fueron atendidas, prolongándose las amargas heridas de la división final. En el solemne Manifiesto político de Argelia, de 1944, firmada por todas las organizaciones políticas del exilio norteafricano, no sólo no aparece la firma del Partido Comunista, sino que su contenido -sin nombrarlo- es una refutación de la política comunista de Unión Nacional.

Hubo intentos de crear plataformas y asociaciones unitarias antifranquistas de vida más o menos efímeras como "Amical, de refugiados españoles en África del Norte", pero salvo ocasiones puntuales en las cuestiones específicamente políticas hubo disensiones y enfrentamientos. Con carácter fundamentalmente cultural y de "hogar social" se crearon instituciones que llegaron a tener un gran eco social, no solo entre los exiliados. De ellas las más importantes fueron el Orfeón Español de Argel, ubicado en Bab el Oubed, el barrio más hispanizado de las afueras de Argel. Inicialmente el Orfeón estuvo animado por personajes del mundo libertario dando acogida a españoles de todas las tendencias. Los intentos de politización partidista, sin embargo, crearon serias tensiones cuando los comunistas propusieron la adhesión del Orfeón a su política de Unión Nacional.

En el activismo político destacaron los comunistas, según diversos testimonios, que tuvieron varias publicaciones, entre las más importantes: España Republicana, Juventud de España y España Popular. Los comunistas estaban muy conectados con el PC francés y el PC de Argelia, pero muy aislados y con malas relaciones con el resto de las organizaciones republicanas españolas.

Cuando en 1955 es prohibido el PCA, los comunistas españoles les ayudan dentro de las dificultades. Sin embargo, su relación con el resto de las organizaciones del exilio fue muy complicada. Sus constantes llamadas a la unidad, rara vez fueron atendidas, prolongándose las amargas heridas de la división final. En el solemne Manifiesto político de Argelia, de 1944, firmada por todas las organizaciones políticas del exilio norteafricano, no sólo no aparece la firma del Partido Comunista, sino que su contenido -sin nombrarlo- es una refutación de la política comunista de Unión Nacional.

Hubo intentos de crear plataformas y asociaciones unitarias antifranquistas de vida más o menos efímeras como "Amical, de refugiados españoles en África del Norte", pero salvo ocasiones puntuales en las cuestiones específicamente políticas hubo disensiones y enfrentamientos. Con carácter fundamentalmente cultural y de "hogar social" se crearon instituciones que llegaron a tener un gran eco social, no solo entre los exiliados. De ellas las más importantes fueron el Orfeón Español de Argel, ubicado en Bab el Oubed, el barrio más hispanizado de las afueras de Argel. Inicialmente el Orfeón estuvo animado por personajes del mundo libertario dando acogida a españoles de todas las tendencias. Los intentos de politización partidista, sin embargo, crearon serias tensiones cuando los comunistas propusieron la adhesión del Orfeón a su política de Unión Nacional.

La actriz María Casares con exiliados españoles en Argelia

Representación teatral del Grupo artístico "Ideales"

Otra institución que tuvo gran eco en la sociedad argelina, más allá de los refugiados, fue el círculo Federico García Lorca, creado en 1944 como asociación cultural de cooperación franco-española, a la que se adhirieron importantes personalidades de las letras francesas. El propio Gobernador General  de Argelia era su presidente de honor. Llegó a editar la revista Renacer y organizó numerosos festivales en la sala Pierre Bordes, como por ejemplo la gran función homenaje al poeta granadino, el 21 enero 1945, de una enorme repercusión. La CNT tuvo también el Círculo Cervantes, Alianza de Mujeres Españolas, La Joven España...

También hacia el Marruecos francés se fue extendiendo la labor de los españoles refugiados. Hacia comienzos del año 1959 se creó en Casablanca la Asociación Cultural Armonía, en los locales de un antiguo gimnasio, en la calle Claude Bernard. Fue una iniciativa de una interesante colonia libertaria de Casablanca. Cincuenta familias se comprometieron a pagar 50 francos mensuales para el alquiler. A su entrada decía un cartel: "Esta es la casa de los españoles del éxodo y del viento". En el centro se organizaron multitud de charlas, clases nocturnas, excursiones, festivales, certámenes literarios anuales, de los que quedó constancia en boletines anuales y en la prensa de la época así como en los testimonios de Muñoz Congost y Vicente Ruiz. Debe decirse, que una buena parte de la colonia libertaria de Casablanca, tras la descolonización de Marruecos, partió por mediación de las Naciones Unidad hacia Australia, estableciéndose en Melbourne. En Casablanca también funcionó un "Centro Español" de inspiración comunista del que tenemos menos noticias.   

Fuente: Ruiz, Vicente (hijo). Recuerdos, vida y muerte de un libertario desterrado.

Con el tiempo, conforme se iba produciendo la emigración y el clima de guerra fría y la estabilización del régimen de Franco, las organizaciones fueron diluyéndose. En la década de los 50 el PSOE, el más importante, no superaba los 400 afiliados en toda la región. La CNT había perdido muchos afiliados por emigración, pero se calcula en 100 afiliados. De cualquier forma, nunca faltaron a las citas del 14 de abril, del 18 de julio  o del Primero de Mayo, para conmemorar la entrada de la República, la fiesta del Trabajo, y su antifranquismo irrenunciable.

Para todos, pero muy especialmente para las mujeres que tenían a su cargo el cuidado de la familia la vital preocupación era mantener el hogar cuidando del marido y de los hijos. Primero cuando estaban separados y los maridos estaban recluidos en los campos. Después, cuando pudieron reagruparse la mayoría de estas mujeres tuvieron que encontrar trabajos fuera del hogar para poder salir adelante. Hombres y mujeres ejercieron las actividades y los oficios más diversos que imaginarse cabe: Fabricantes y vendedores de jabón, de alpargatas y calzado, mecánicos, vendedores ambulantes, oficios de hojalataría, pescadores, peluqueros, comediantes, etc. Resulta verdaderamente conmovedor leer los testimonios de estos españoles, de sus mil y un avatar por ganar el sustento, alimentar y educar a los hijos, cumplir con los alquileres, o la situaciones de auténtica angustia en la enfermedad para poder pagar la atención médica.

Juan Ripoll Ivars y otros compañeros socialistas de Benidorm en Lourmel (Argelia). Archivo de la Democracia

 

 

Las urgencias y las necesidades del vivir diario se iban imponiendo de manera indefectible. Muchos de ellos acabarían naturalizándose francés, aunque como afirma M.M. López: "documento en mano, seguiré sintiéndome apátrida". Reconoce este autor que la escuela francesa fue un factor de primer orden para la socialización y de integración de los niños, hijos de los refugiados.

Después de dos guerras y de una incesante lucha por la subsistencia y el arraigo, de nuevo, a partir de 1954 los exiliados españoles tuvieron que enfrentarse de manera muy traumática a la guerra de liberación argelina que culminó con la independencia en 1962. Otra vez el destierro y la lucha por un nuevo arraigo. Una gran parte de los descendientes de españoles naturalizados franceses, conocidos como pieds noirs retornaron a la tierras de Levante español, en su mayoría a Alicante, pero un buen contingente de los exiliados republicanos y sus familias se establecieron en diversos puntos de la Francia metropolitana.

 

El exilio republicano en el norte de África


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