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Feministas

El movimiento feminista español, tras el silencio de la etapa franquista, volvió a la luz pública en 1975. Desarrolló un ambicioso trabajo en defensa de una equidad legal entre mujeres y hombres, y a favor de la transformación de la sociedad y el cambio de las mentalidades. Las organizaciones feministas contribuyeron a eliminar las desigualdades y a extender los derechos políticos y sociales de las mujeres, permitiendo el acceso de las mujeres a una ciudadanía plena y la construcción de nuevos modelos de género.

La celebración en 1975 del Año Internacional de la Mujer, convocado por la ONU, permitió que tuvieran lugar las I Jornadas de Liberación de la Mujer en Madrid. Con ellas, los movimientos de mujeres intentaron demostrar la existencia de una realidad paralela a la falangista Sección Femenina, ya en crisis. Las organizaciones feministas más importantes fueron el MDM (Movimiento Democrático de Mujeres), de composición plural pero vinculada al PCE, la ADM (Asociación Democrática de la Mujer), relacionada con el PTE, AUPEM (Asociación Universitaria para el Estudio de los Problemas de la Mujer), los diversos Colectivos feministas o el Partido Feminista, entre muchas otras.

Primera página del diario La Vanguardia, 20 de febrero de 1975

 

Asociación Democrática de la Mujer, Madrid, ca, 1976. Archivo de la Democracia. Fondo Inmaculada Fernández Arrillaga

 

Manifestación feminista en Barcelona, 1976. Autor: Agustí Carbonell. Archivo de la Democracia. Archivo gráfico revista Canigó

Programa del M.D.M. del P.V., 1976 Archivo de la Democracia. Fondo Enrique Cerdán Tato

Se agruparon en asambleas, federaciones y coordinadoras, en torno a distintos planteamientos que dieron lugar a un rico debate feminista: feminismo de la igualdad (que insistía en la consecución de la igualdad entre mujeres y hombres) o feminismo de la diferencia (que reivindicaba principios asignados a las mujeres, como la afectividad, o tareas como el cuidado); partidarias de la militancia única (feminista) o de la doble militancia (en partidos y en asociaciones de mujeres); feminismo socialista, radical o de la tercera vía. Estas posiciones afloraron en nuevas jornadas, como las que tuvieron lugar en Barcelona (1976), Valencia (1977) o Granada (1979). A partir de esa fecha y de la consolidación de la democracia, el feminismo entró en una fase de institucionalización, en especial con la creación del Instituto de la Mujer en 1983. Todo ello se acompañó de un importante esfuerzo de lecturas, difusión de ideas y debate intelectual.

En Alicante se creó la Asociación de Mujeres Feminario, que tuvo importante protagonismo en el movimiento feminista de los años ochenta, tanto por su activismo en las movilizaciones a favor de los derechos de las mujeres, como por sus aportaciones en el conocimiento, debate y análisis de la realidad social. Su archivo ingresó en el Archivo de la Democracia en 2005.

Fotografías de manifestaciones en Barcelona a favor del divorcio y de los derechos para la mujer, 1976. Archivo de la Democracia. Archivo Gráfico revista Canigó

Folleto de las I Jornadas Catalanas de la Mujer, Barcelona, del 27 al 30 de mayo, 1976. Ilustración de Núria Pompeia. Archivo de la Democracia

Acto de presentación del nuevo Partido Feminista en Barcelona, 1979. Autor: Lluís Salom. Archivo de la Democracia. Archivo gráfico revista Canigó

I Jornadas Catalanas de la Mujer, 1976. Autor: G. Puig. Archivo de la Democracia. Archivo gráfico revista Canigó

Manifestación por el derecho al aborto, Barcelona, ca. 1980. Archivo de la Democracia, Archivo gráfico revista Canigó

El movimiento feminista de la transición desarrolló diferentes campañas, muchas de ellas en torno al lema “Lo personal es político”, es decir, a la convicción de que aspectos cotidianos, hasta ese momento considerados privados, debían ser considerados asuntos públicos, no individuales. En estas protestas, el feminismo recurrió a nuevas e impactantes formas de acción como encadenamientos o autoinculpaciones (por ejemplo, la campaña “Yo también he abortado”) e impregnó de un tono festivo y trasgresor sus reivindicaciones y movilizaciones. El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, se consolidó como una jornada conmemorativa en que se reclamaban derechos para las mujeres y se denunciaban injusticias.

Folleto del Grup de Dones d'Alacant por la movilización contra el juicio por aborto de 11 mujeres de Bilbao, 1979. Archivo de la Democracia

 

Vindicación Feminista, fundada en 1976 como "revista autónoma y plural al servicio de todo el movimiento feminista". Archivo de la Democracia, Colección de publicaciones periódicas

Viñeta de la dibujante feminista Núria Pompeia, colaboradora habitual de la revista Vindicación Feminista y otras publicaciones.

Las campañas por el divorcio y el aborto fueron las más controvertidas y las que más impacto mediático tuvieron, por las connotaciones políticas, morales y religiosas que adquirieron. El derecho al divorcio, derogado por la dictadura, formaba parte de una concepción libre de las relaciones personales y familiares, alternativa al modelo católico que el franquismo había elevado a rango de ley y que sancionaba la indisolubilidad del matrimonio. El gobierno de UCD elaboró un proyecto de ley muy contestado, por su moderación, por los movimientos de mujeres, que redactaron sus propias propuestas. La ley de divorcio fue aprobada finalmente en 1981, sin incorporar las separaciones de mutuo acuerdo sin restricciones.

Más compleja fue la polémica sobre la despenalización del aborto. Las feministas reclamaban, una vez más, el derecho de las mujeres a decidir sobre sus vidas, con lemas como “nosotras parimos, nosotras decidimos”, si bien consideraban el aborto un atentado contra el cuerpo de las mujeres y último recurso ante una maternidad no deseada. Después de una larga campaña, en 1985 se despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo, pero solo en tres supuestos: por graves malformaciones, riesgo para la salud de la embarazada y como resultado de una violación.

Junto a las anteriores reivindicaciones, las feministas de la transición plantearon otros cambios. En el mundo del trabajo, además de las demandas de condiciones laborales y salariales equiparables con los hombres, se pedía la socialización de las tareas domésticas, abriéndose el debate en torno a la doble jornada laboral. El feminismo criticó con dureza los mecanismos de socialización que contribuían a consolidar unas identidades femenina y masculina desiguales y que fortalecían la subordinación de las mujeres, como los medios de comunicación, en especial la prensa y el cine. Como entendía que la igualdad debía atravesar todas las facetas de la vida, también reclamaron cambios en las fiestas y espacios de ocio. Frente a la enseñanza tradicional, propuso la coeducación y una escuela no sexista

Convocatoria de concentración en Elche a favor del derecho al aborto, 1979. Archivo de la Democracia, Colección de carteles

Cartel del Colectivo de Feministas Lesbianas, ca. 1980

Folleto Mujer y sexualidad, documento de las I Jornadas Catalanas de la Mujer, abril 1977. Archivo de la Democracia

Folleto La mujer y el derecho a controlar su propio cuerpo de la Asociación Democrática de la Mujer (Madrid), 1977. Archivo de la Democracia, Fondo Inmaculada Fernández Arrillaga

Pegatina del Grup de Dones d'Alacant "No volem fogueres masclistes, volem festes populars". Archivo de la Democracia

La sexualidad libremente decidida suponía, para las organizaciones de mujeres, el derecho al placer y al conocimiento del cuerpo femenino, frente a la anterior represión sexual y moral. Con un tono festivo y reivindicativo, trasgredieron las costumbres y los discursos tradicionales, crearon grupos de debate y autoconocimiento y divulgaron elementos básicos de educación sexual. Algunos colectivos rechazaban la imposición del modelo heterosexual y reclamaban el respeto al lesbianismo, denunciando la doble discriminación de las homosexuales por mujeres y por lesbianas.

La denuncia de la violencia contra las mujeres fue otro de los objetivos del feminismo. Revistas y manifestaciones criticaron los malos tratos y las violaciones como resultado de unas relaciones de género desiguales. Además, las feministas crearon las primeras casas de acogida para mujeres maltratadas. No obstante, la respuesta política y legal en este ámbito se hizo esperar.

Autora: Mónica Moreno Seco

Pegatina "Yo soy mía". Archivo de la Democracia

Cartel de la Asamblea de Mujeres de Elda-Petrer. Archivo de la Democracia

Mujeres de la Transición (1975-1983)


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