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Antecedentes

El franquismo supuso una doble dictadura para las mujeres: por la pérdida de derechos políticos que afectó a toda la sociedad, y por la vuelta a la discriminación en los códigos penal y civil, que las convirtió en menores de edad, dependientes de sus padres o maridos. El nuevo régimen las redujo a madres y esposas, lo que se tradujo en la difusión de los valores nacionalcatólicos y severas políticas natalistas. Las dos instituciones que encuadraron a las mujeres fueron: la Sección Femenina de FET y JONS, que desarrolló tareas de adoctrinamiento político y de género, y la Iglesia Católica, omnipresente en todo acto público o privado, que impuso una moral rigorista y muy exigente a las españolas.

En la posguerra, se desató una dura represión contra las mujeres que durante la República o la Guerra Civil habían defendido o simpatizado con el régimen republicano. Las presas políticas vivieron en condiciones nefastas en las prisiones, donde se les negaba su condición de perseguidas políticas, identificándolas con las presas comunes. Otras tuvieron que huir al exilio en el Norte de África, Francia, México y otras naciones, una diáspora que para muchas supuso la imposibilidad de regresar a su país.

A pesar de dicha represión, la lucha antifranquista continuó en la clandestinidad, en especial en torno al partido comunista. Las "mujeres de presos", es decir, familiares de encarcelados, comenzaron a reunirse en las puertas de las prisiones y desarrollaron un creciente compromiso político. De estas iniciativas, surgió en 1965 el Movimiento Democrático de Mujeres. El MDM impulsó la toma de conciencia política de muchas mujeres de presos, de barrios populares y trabajadoras, convocando movilizaciones contra la carestía de la vida y en defensa de las libertades. Con el tiempo, en el seno del MDM se fue reflexionando sobre los problemas específicos de las mujeres, afianzando su carácter feminista. En el catolicismo, inmerso en los cambios provocados por el Concilio Vaticano II, mujeres vinculadas a asociaciones como la Acción Católica y algunas congregaciones religiosas empezaron a distanciarse del franquismo y comprometerse en la lucha contra el franquismo. De forma paralela, algunas intelectuales como María Laffitte, Lilí Álvarez, María Aurelia Capmany o Lidia Falcón escribieron sobre la situación de las mujeres en España; junto con algunas lecturas como El segundo sexo de Simone de Beauvoir o La mística de la feminidad de Betty Friedan, fueron fundamentales para extender las inquietudes sobre la situación de discriminación que vivían las mujeres.

Mujeres con mantilla delante de la Basílica de Santa María de Alicante. Autor: Francisco Sánchez. Archivo Municipal de Alicante

 

Estudiantes a la salida de clase del CEU de Alicante, ca. 1970. Archivo General de la U, Colección Foto Arjones.

Jornada de inauguración del CEU de Alicante (antecedente de la Universidad de Alicante), 5-11-1968. Archivo General de la U, Colección Foto Arjones

Mujeres en laboratorio de Química del CEU de Alicante, ca 1970. Archivo General de la U, Colección Foto Arjones

Licencia marital otorgada a Beatriz Inés Martín en 1972. Archivo de la Democracia (Donación de Beatriz Recio Inés)

Además, a partir de los años sesenta se experimentaron importantes cambios en la situación de las mujeres en España, provocados por la modernización de la economía, la ampliación del sistema educativo y el comienzo de un cambio en la moral y las costumbres. La industrialización provocada por la política desarrollista favoreció la creciente presencia de trabajadoras en el mundo laboral, tanto en el sector secundario como sobre todo en el terciario: en el servicio doméstico, el turismo, el comercio al por menor o como secretarias y administrativas. También empezó a ser más frecuente que las mujeres desempeñaran profesiones liberales, sin olvidar otras ocupaciones tradicionalmente feminizadas, como la enseñanza o la enfermería. En los hogares, la extensión de los electrodomésticos facilitó también el acceso de las mujeres a trabajos asalariados.

Este cambio económico requería una extensión y mejora del sistema educativo. Ello supuso que en la década de los setenta las niñas y jóvenes alcanzaran la mitad del alumnado de la enseñanza primaria y secundaria, aunque todavía representaban una minoría en la universidad. El contacto con la liberalización de las costumbres de los países occidentales, por medio del cine y la música, el turismo o la emigración, dieron lugar a una transformación paulatina de las relaciones sociales. Las mujeres empezaron a vestir y a comportarse de una manera menos encorsetada, y las jóvenes, sobre todo, empezaron a llevar pantalones y minifaldas, a fumar y a conducir coches. Todos estos cambios contribuyeron a socavar las bases ideológicas del franquismo.

Autora: Mónica Moreno Seco

 

SELECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS DE LA COLECCIÓN REUNIDA POR TONI MESTRE (Años 40-50)

ARCHIVO DE LA DEMOCRACIA
Nacionalcatolicismo
Mujeres con mantilla "Manolas"
Mujeres y cura
mujeres valencianas
Mujer joven falangista
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Mujeres de la Transición (1975-1983)


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